Si cada vez se navega a más velocidad, ¿por qué Google quiere que las webs sean menos pesadas?

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Hace años la navegación por internet era un proceso relativamente lento. El arranque de un router, como un coche clásico estropeado, tenía su ritmo de casi un minuto de incesante ruido. Posteriormente, con un navegador se abría una página web con una media de entre 0 y 1 imágenes. Tardaba varios segundos, a golpes, como una impresora de aguja antigua.

Posteriormente, la conexión a Internet comenzó a ofrecer cada vez una mayor velocidad, así que las páginas comenzaron a cargarse con más imágenes e incluso elementos Flash que requerían una carga inicial.

Con la llegada de la fibra óptica, la velocidad de conexión dejaba de ser un problema y las páginas se recargaban con multitud de elementos. Ya con el emporio de Google en alza, fue precisamente esta empresa la que solicitó a los administradores web una reducción del peso para que la velocidad fuera excelente.

Bajo penalización en posicionamiento, los administradores se volcaron (y aún hoy día lo hacen) en hacer que una página web tenga los mejores elementos gráficos sin menoscabo de la velocidad a la que carga una web.

La duda, sin embargo, se plantea, ¿por qué si la conexión se realiza cada vez a mayor velocidad, se está buscando una web de nuevo minimalista?

Hay varias razones que justifican esta estrategia. Una de ellas puramente de gestión económica. Cuanto menos tarde en cargar una página, menos se ocupa el ancho de banda y más cantidad de conexiones pueden realizarse al mismo coste.

Desde el punto de vista social, Google justifica su decisión en base a las economías emergentes. Intentando llevar Internet a países o zonas territoriales que no tenían conexión hasta el momento, se han dado cuenta de que las infraestructuras son insuficientes para cargar las páginas actuales. Por ello han optado por eliminar directamente elementos considerados no imprescindibles para que un usuario entienda lo que muestra su pantalla, del dispositivo que sea. Es decir, que Google obligará a las páginas web a ser rápidas y, si no, las convertirá por su voluntad en páginas más simples.

No debe olvidarse tampoco la tendencia de diseño actual, así como de usabilidad. La vinculación entre dispositivos móviles, desde smartphones hasta tablets, y de ellos a todo tipo de ordenadores más o menos potentes, obliga a una homogeneidad o adaptación de los contenidos.

Hasta el momento una página web se veía similar tanto en el móvil como en el ordenador. El resultado era que en el teléfono móvil suponía una carga excesiva (hasta hace bien poco las tarifas de datos eran bastante altas) y los elementos aparecen demasiado pequeños.

La opción escogida ha sido una mayor rapidez gracias a utilizar menos elementos y un diseño táctil que apuesta por elementos simples y grandes, buscando el uso del dedo para deslizar y para abrir contenido.

Si a esto se le une la cada vez mayor tendencia a visitar internet desde el teléfono móvil en detrimento del clásico ordenador, parece claro cómo serán en el futuro a corto plazo las páginas web. Sin embargo, cuando la velocidad desde smartphones sea mucho mayor a la actual, los administradores no tardarán en romper el minimalismo para ofrecer el mayor y mejor contenido posible a los usuarios de estos dispositivos. Será entonces cuando se proponga si continuar ampliando el peso de las páginas o, de nuevo, se tenga que buscar una simplificación mayor.