¿Qué es más peligroso para su negocio, perder la conexión o que se caiga el servidor?

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En la actualidad, internet es para las empresas un servicio tan necesario como la luz que ilumina la oficina o la línea de teléfono que permite comunicarse con clientes y proveedores. La importancia del servicio de conexión (en sus diferentes formatos) refleja un cambio de actitud motivado principalmente por sufrimientos anteriores.

Cuando no se le prestaba esta atención la caída de la conexión suponía un parón en la transmisión de correos electrónicos, así como la imposibilidad de consultar información online, lo que suponía una grave desventaja respecto a la competencia que continuaba operando con normalidad.

La pérdida temporal de conexión en empresas que trabajan con publicación online como agencias de publicidad, de contenidos o marketing de distinta tipología suponía además el cese de actividad de casi toda la plantilla hasta que el servicio se restableciese, algo que lamentablemente no estaba en manos de nadie más que de la compañía que suministra el servicio.

Sin embargo, internet ha dejado de ser solo un sistema de transmisión de información para convertirse además en una plataforma de servicio, mediante la que muchas empresas ofrecen a los usuarios sus ofertas, desde servicios integrales hasta productos directos como en tiendas online.

En este sentido, la pérdida de conexión en una empresa no supone el cese de actividad, ya que los usuarios, que están utilizando vías de conexión diferentes, pueden acceder a la tienda online o también, por ejemplo, a un medio de información y satisfacer sus objetivos como usuario, lector, comprador o cliente.

El problema radica cuando se cae el servidor en el que está alojada la plataforma que supone la principal fuente de ingresos de la compañía. Al no poder ofrecer el servicio a ningún usuario del mundo, a efectos prácticos es casi lo mismo que si ese día la oficina permaneciese cerrada.

Si las ventas son exclusivamente online o los acuerdos sólo dependen del material dispuesto en internet, ninguna negociación ni ingresos podrán tener cabida en un servicio inexistente (al menos hasta que el problema se repare).

Del mismo modo que oficinas y locales cuentan con seguros para evitar robos y accidentes en su interior, así como líneas de teléfono alternativas y metodologías similares para asegurar un correcto funcionamiento y servicio durante todo el horario laboral, la preocupación por internet debe ir más allá de asegurarse de tener una conexión a la red, y no esperar a sufrir las negativas consecuencias de un incidente de este tipo.

Al fin y al cabo, la conexión es fácil de encontrar mediante el suministro de terceros, ya sea con un smartphone o un ordenador portátil y acudir al local o cafetería más cercana donde se ofrezca WiFi gratis a los clientes. De hecho, esto ha motivado un estilo de negocio que permite a autónomos y freelancers trabajar en cualquier sitio.

Es entonces por estos motivos que la contratación de un buen servidor (mejor aún uno dedicado, si se lo puede permitir) para alojar las plataformas online que representan la base del negocio debería ser la prioridad máxima para cualquier empresario. La búsqueda debe contemplar tanto la seguridad física de los servidores como la seguridad lógica de los datos que almacenen.