El streaming de audio ya supera a las ventas físicas

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Pese a que era una tendencia que veía venirse desde hacía años, no se ha hecho oficial hasta hace pocos días el hecho de que las ventas digitales de música han superado por primera vez a las ventas físicas. Dentro del sector digital se diferencia entre streaming de audio o sonoro y venta directa y legal de descargas online.

La industria musical estaba sufriendo una caída en picado de sus ingresos, que en 2011 se redujeron en un alarmante 80%. En 2015, sin embargo, las ventas de los primeros 6 meses suben un 11% respecto al mismo periodo en 2014. El principal cambio de tendencia en este sentido está relacionado con la propia tecnología de streaming, no sólo con los gustos de los usuarios.

Está claro que el hecho de que las 100 canciones más escuchadas por streaming hayan sido disfrutadas más de 30 millones de veces semanalmente, es decir el triple que en 2013, es un claro signo de que las cosas están cambiado.

Por un lado, es innegable que la propia tendencia de los usuarios y el hábito de consumir música es ahora diferente. Ya no es perseguido ni criticado escuchar música online. Es algo común en casi todo el mundo, hasta el punto de que las compras digitales se han convertido en una costumbre, que ha relegado la música física a un espacio cada vez más reducido en las tiendas especializadas.

Por otra parte, el desarrollo de dispositivos tecnológicos que permitan tanto la descarga como su disfrute por los usuarios es también un punto a favor. iPods, tablets y unas plataformas adaptadas a todo tipo de ordenadores portátiles y de sobremesa también han ayudado a crear este nuevo mercado digital por fin más rentable que el físico.

Pero hay otro aspecto que quizás no se mencione de la debida forma en los análisis de ventas y consumo de música online, que es el de las infraestructuras de servidores y servicios de streaming que, hoy por hoy, sí que ofrecen un producto de calidad al consumidor, al usuario y también a las propias empresas suministradoras del mismo. Tanto el usuario final que aprieta al play de una canción como la empresa encargada de tener accesible esa misma selección para su reproducción online, han tenido que esperar a que Internet y las empresas relacionadas con el sector, se desarrollen al nivel necesario como para que el streaming sea rentable y usable al mismo tiempo.

Obviamente, hay otro sector que mira con ojos ávidos a esta noticia del aumento de ventas de streaming digital de audio y es el que ofrece audio y vídeo. Los servicios de streaming audiovisual están observando con gratitud que su "hermano pequeño" ya se ha hecho todo un hombrecito en el mercado internacional y sus objetivos no son ni mucho menos más tímidos. La industria audiovisual, sobre todo en lo referente a paquetes de televisión temáticos, podría verse alterada profundamente si al final el streaming de películas, series y programas supera con la misma rotundidad a los servicios de televisión tradicional y a la venta de este tipo de producto en formato físico.