Las ventajas de implantación del Big Data en el automóvil

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El Big Data aplicado a grandes empresas multinacionales, ya sea dentro del mercado de las telecomunicaciones, el comercio al por menor de ropa, bebidas y alimentación o incluso en el sector servicios con fuerte énfasis en el turismo, son los ejemplos más corrientes que se están escuchando en los últimos meses. Sin embargo, hay un sector que lleva aplicándolo mucho más tiempo y cuyos beneficios son considerablemente más notorios, el del automóvil.

La información generada en la conducción de un automóvil equivale, según recientes estudios de análisis en nuevos modelos de berlinas, a aproximadamente 25 Gigabytes de datos por hora. Si a esta información se une lo recogido en redes sociales, con respecto a la opinión de los usuarios, la importancia de la información almacenada cada hora por parte de una marca de automóviles, hace pensar en el sector como uno de los más propicios para motivar el desarrollo y la inversión en Big Data.

De hecho, poder recabar, almacenar y analizar esta información es material (o digitalmente) imposible con los métodos convencionales. El Big Data en el sector del automóvil no es una señal de avance en investigación y desarrollo, es una evolución imprescindible si se quiere sobrevivir en un mercado tan competido y agresivo.

El director general de Mazda España, Chema Terol, asegura que desde el año 2003 la investigación en este sentido es una prioridad para la marca. En 2005, por ejemplo, ya se analizaba la evolución del mercado de automóviles, el tráfico en la red y la publicidad invertida por cada modelo en base a los datos obtenidos.

Hoy en día la aplicación del Big Data llega a identificar los lugares donde es necesario abrir un concesionario hasta prácticamente dónde será la mejor calle en la que realizar la apertura, para que la rentabilidad sea la más óptima posible.

No obstante, estas facilidades para la empresa sólo son la punta del iceberg de lo que el Big Data puede aportar al sector del automóvil. Se estima que en un futuro a corto plazo la información recabada en base a billones de kilómetros con tráfico real influirá en la creación de nuevos modelos que ahondarán en facetas como la aerodinámica, la seguridad y el motor. De esta forma no sólo los concesionarios y vendedores serán los beneficiarios de la inversión en Big Data. Su información podría afectar incluso a las fábricas de montaje o a la construcción de maquinaria precisa para su fabricación.

Del mismo modo, sectores como el de la publicidad podrán identificar de forma más fácil qué ofrecer a los nuevos compradores; los responsables del mantenimiento del coche podrán informar al conductor de cuándo necesitará cambiar alguna pieza; los fabricantes podrían identificar piezas defectuosas y ahorrar en costes. Incluso el propio tráfico sería regulable en función de la información ofrecida por una conectividad entre semáforos y vehículos: aquí también entra el sector de infraestructuras y la inversión estatal en telecomunicaciones.

En todo caso, pocos sectores ven demostrada la eficacia de invertir en Big Data con tanta contundencia y rapidez como sucede con los automóviles. Parece que el futuro de la conducción inteligente y la recogida de información masiva del conductor no están próximas a llegar, sino que ya están entre nosotros.

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