Fintech (II): Su auge y cómo lo afrontan los bancos

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Bill Gates predijo en 1999 en su libro "Business, the speed of thought" que los servicios financieros llegarían de forma digital a millones de usuarios que, sencillamente, no contaban con una cuenta bancaria. Analistas del sistema económico y la tecnología a lo largo de los años han intentado desgranar sus palabras y muchos piensan que lo que básicamente quería decir Gates es que los servicios financieros serán necesarios en el futuro, pero no los bancos.

En 2015, casi dos décadas después de estas y otras muchas predicciones de esta obra que se han cumplido, el concepto de Fintech está suficientemente extendido como para que los bancos tradicionales se hayan planteado si tienen un futuro en una sociedad donde el Internet de las Cosas (IoT) abarcará, obligatoriamente, a los servicios financieros.

Fintech como término global supone la aplicación de tecnología a servicios financieros, así como el desarrollo de nuevos servicios gracias al auge de las posibilidades digitales. Cuando se habla de financiación, lo primero que viene a la cabeza es solicitar un crédito al banco. O al menos era así hasta hace apenas unos pocos años.

Actualmente, un emprendedor buscará apoyo en internet para el desarrollo de su idea comercial, basándose en sistemas financieros de crowfunding o lanzaderas digitales por ejemplo.

En octubre pasado se celebró la conferencia de Buttonwood, patrocinada por The Economist y con la asistencia de ejecutivos de Wall Street y Silicon Valley. En ella se planteó la situación actual y futura del mercado Fintech en comparación con lo sucedido recientemente con Uber.

Uber es una aplicación que permite a los usuarios solicitar un servicio de transporte a través de dispositivos móviles. Su puesta en marcha ha generado grandes polémicas, llegando en ciertos casos hasta los tribunales. Los taxis oficiales se han puesto en pie de guerra prácticamente en todos los países donde ha aparecido, aunque no en todos se ha conseguido prohibir a Uber. En algunas ciudades, como es el caso de Londres, lo que se ha hecho patente es la mala legislación que engloba al sector del transporte urbano.

Blythe Masters, CEO de Digital Asset Holdings y ejecutivo de JPMorgan explicó en esta conferencia que la diferencia entre lo sucedido con Uber y los taxis con respecto a Fintech y los bancos es que aquí se está "hablando de dinero". Masters argumentó en su explicación que la compleja y detallada regulación de servicios financieros impide que este tipo de desarrollos tecnológicos pueda chocar con las entidades bancarias.

La seguridad, la minimización del riesgo y la comodidad del servicio son los estándares planteados en la conferencia que fortalecen la posición de los bancos como la continuidad de los servicios financieros digitales. Sin embargo, en la otra parte del argumento se encuentra el crecimiento en territorio anglosajón, y de forma incipiente su extensión también a otros países como España, de plataformas que ofrecen servicios financieros distintos a los de bancos tradicionales.

Quedará por ver en el futuro si estas entidades bancarias terminan absorbiendo la mayoría de servicios en base a Fintech que pueden desarrollarse o si serán "sólo" una alternativa más para ofrecer dichos servicios financieros. Lo que queda fuera de toda duda es que dichos servicios seguirán siendo necesarios y estarán al alcance de todo el mundo de forma digital… como lo vaticinó Bill Gates.