Internet de las Cosas (II): ¿Cómo aprovecharán las empresas su potencial?

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El film de Steven Spielberg, Minority Report, nos exponía en 2002 la posibilidad de la interacción entre la publicidad y las personas, en base a una identificación codificada que se reconocía, simplemente, andando por la calle.

Casi medio siglo antes, Philip K. Dick creaba el relato corto “La minoría de las cosas”, en el que está basado la película. Por esa razón, el concepto de Internet de las Cosas (IoT) no es reciente. La principal razón es que la conexión social tiene como evolución lógica la conexión tecnológica. De esta forma, si buscamos siempre una relación y conexión entre cosas cotidianas, con el desarrollo de la tecnología era obvio que también se iba a buscar esa relación con ella desde el momento de su existencia.

Esta posibilidad antes futurista es aplicable en la vida real. Como comentamos en la entrada anterior del blog, se trata del concepto IoT o Internet de las Cosas, expuesto en el año 1999 por Kevin Ashton. El concepto inicial consiste en que cualquier elemento cotidiano (como refrigeradoras, lámparas o incluso los libros) puede estar conectado y registrado a un sistema digital de almacenamiento de datos, no sólo por cantidades sino también por estado. De esta forma, sabríamos en una tienda cuándo ciertos objetos están a punto de agotarse, cómo pueden ser útiles o cómo funcionan, así como también encontrar objetos perdidos.

La cifra sobre la cantidad de objetos cotidianos que podría cubrirse con el Internet de las Cosas varía según la visión de cada empresa, pero se barajan números de miles de millones de elementos interconectados y de un año como objetivo de desarrollo: 2020.

De forma práctica ya se ha comenzado a etiquetar e identificar objetos cotidianos mediante la utilización de etiquetas RFID y códigos QR. No obstante, para su interactividad será necesaria una señal de radio de baja potencia, ni Wi-fi ni Bluetooth. Esto abre muchas posibilidades de conexión las 24 horas del día, y a largo plazo con el 100% de las cosas.

Ahora bien, Joe Skorupa, vicepresidente y analista de la empresa tecnológica Gartner, planteó al medio de comunicación especializado Tech Republic que si las empresas quieren aprovechar el IOT como elemento de negocio, deben invertir en el desarrollo de las siguientes áreas:

  1. Seguridad de la información: Tanto en lo que se refiere a acceso como uso de esta ingente cantidad de información que se recoge en tiempo real.
  2. Infraestructura empresarial: Como es lógico el IoT plantea nuevos retos en cuestión de accesibilidad a la información y, por tanto, de posibilidades de negocio, que los analistas y estrategas deberán descubrir y rentabilizar.
  3. Privacidad: De cara al cliente, consumidor o usuario, su privacidad será uno de los puntos más polémicos cuando el IOT esté extendido. Es responsabilidad de las empresas en este sentido garantizar que se respeta la privacidad al máximo posible.
  4. Almacenamiento: Posiblemente uno de los mayores retos que plantea el Internet de las Cosas es cómo y dónde almacenar toda la información registrada.
  5. Gestión del almacenamiento: De la misma forma que el punto anterior, la gestión de dicho almacenamiento resultará vital para que la información sea útil a la empresa en la búsqueda de sus objetivos financieros.
  6. Nuevas tecnologías: Los servidores actuales deben evolucionar hacia un almacenamiento masivo, esto supone inversión no sólo en mayor cantidad sino en mejor calidad y tecnología de refrigeración, electricidad, dispositivos de seguridad, etc.
  7. Conexión: Por último, Skorupa plantea la necesidad de una banda ancha de mayor capacidad, algo lógico si en la actualidad ya se constata cierta lentitud en las conexiones para poder abarcar la información existente, pese a ser una mínima parte de lo que se conseguiría con IOT.