La revolución Fintech (II): Los temores que despierta no frenan su avance

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La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, participó en enero en el Foro Económico Anual de Davos (Suiza). Bajo el titular de “Transformation of Finance” (La Transformación de las Finanzas), la directora junto a otros miembros invitados expuso la visión del FMI respecto a la evolución de las nuevas empresas Fintech.

La directora expuso distintas visiones sobre el papel del modelo Fintech y de las monedas virtuales, entre las que se mencionó el temor que surge al ver todo su potencial en caso de ser utilizadas por manos indeseadas. En este sentido, Lagarde avisaba que si bien puede ser uno de los avances más notables e importantes para el sector financiero, también puede servir para situaciones tan graves como el lavado de dinero, la financiación del terrorismo o la evasión de impuestos.

Pero Lagarde no se limitó a plantear estos temores que pesan sobre todos los agentes relacionados con el sector Fintech, sino que también aprovechó su participación para exponer los retos que deben afrontarse para evitar que esto suceda. Según la directora del FMI, el desafío está en cómo compaginar la utilización beneficiosa del modelo y al mismo tiempo evitar todos los riesgos que conlleva, con el fin de que esta revolución del sistema financiero no resulte un arma de doble filo.

Izabella Kaminska, de FT Alphaville va un paso más al frente y expone los temores no sólo de que se realicen actividades ilegales sino del extremo opuesto: que la incapacidad o extrema dificultad de estas nuevas herramientas para ser pirateadas exija una transparencia bancaria para la que las entidades financieras no estén preparadas.

El artículo menciona que los propios usuarios junto con los bancos temen la inamovilidad del sistema, pues uno de los principales retos del Fintech basado en moneda virtual es cómo deshacer algo tan sencillo como una transacción errónea.

Los aspectos positivos del Fintech motivan la búsqueda de soluciones

No obstante, que se hable de Fintech en blogs, periódicos e incluso cumbres internacionales tan sólo es una demostración de la importancia que adquiere el sector, del enorme atractivo que representa para el mundo financiero tradicional y de que más a corto que a largo plazo terminará imponiéndose en nuestra realidad cotidiana y cada vez más digital.

Todos los operadores del sector tienen muy claro el camino a seguir: construir una normativa internacional que permita el uso del Fintech de forma clara, segura y con confianza, con el fin de afrontar todos estos temores y tener una base legal sobre la que ser resolutivos en casos de conflicto.

En paralelo, si bien a Lagarde y otros responsables de la economía europea o mundial les corresponde advertir sobre ciertos aspectos del modelo Fintech, otros actores del discurso actual exponen claramente sus beneficios o muestran directamente su apoyo. Nicolas Cary, cofundador de Blockchain, expuso en el World Government Summit la relación existente entre Fintech y el Internet de las Cosas (IoT), concluyendo que su existencia puede basarse en el Fintech para cambiar el sector financiero para siempre. Por otro lado, plataformas de entretenimiento digital de la talla de Steam, han anunciado la aceptación de Bitcoin como moneda de cambio en sus transacciones.

El Fintech ha llegado para quedarse. Aunque existen temores por su existencia, se deben aunar esfuerzos para afrontarlos y hacer viable el enorme potencial que representa para los usuarios de servicios financieros, tanto empresas como personas.