La revolución Fintech (III): El dinero electrónico y su impacto social

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En muchos países del mundo se da una situación curiosa a nivel financiero. Mientras la penetración del móvil llega a cotas que superan las dos terceras partes de la población, la inclusión financiera de las personas (que incluye su participación en sistemas financieros, el uso de entornos financieros digitales y las transacciones virtuales) no supera los niveles mínimos. La dificultad radica en la existencia de entornos donde dicha inclusión se vuelve compleja por falta de infraestructuras y de conocimiento de los medios y tecnologías. La implantación se vuelve también dificultosa por la participación de demasiados agentes, cada uno con su propio funcionamiento digital diferenciado.

Ha sido en Perú donde han pensado que ambas situaciones (la del uso extendido del móvil y la falta de inclusión financiera) podrían combinarse para revertir la situación, es decir, aprovechar la penetración en el mercado de los teléfonos móviles e iniciar la integración de las personas en sistemas financieros digitales, aunque inicialmente sea solo en meras transacciones de pago por móvil.

Para ello se ha desarrollado BIM, una especie de billetera electrónica que permite realizar pagos y cobrar dinero utilizando el móvil. Su uso es muy sencillo e intuitivo, es completamente gratis registrarse y las comisiones aplicadas en acciones como emisión de dinero son menores que las existentes hoy en día por los canales tradicionales.

Programa piloto de BIM

En un par de pequeñas localidades peruanas se desarrolló un programa piloto en el que se presentaba BIM a mujeres emprendedoras que no habían tenido previamente experiencia en la financiación digital. Se les ofreció un taller de iniciación y posteriormente se les animó a probar el sistema, con la colaboración de los comercios cercanos, a los que también se les instó a utilizar BIM.

El éxito del programa piloto ha fomentado la voluntad de los participantes en el desarrollo de la plataforma para extenderla al resto del país. BIM se enmarca como una herramienta dentro del proyecto denominado Modelo Perú, en el que participan entre otros los bancos privados de Perú, entidades de micro finanzas reguladas, el propio Banco de la Nación, así como otras asociaciones financieras o Cajas Municipales.

Problemas existentes de la inclusión financiera

Además de la eficiencia del programa BIM y de Modelo Perú como proyecto de gran magnitud para fomentar la inclusión financiera, esta iniciativa ha servido también para poner de manifiesto los problemas que han impedido una inclusión financiera global y que deberán abordarse para revertir la situación.

El primero de ellos es la falta de un modelo estándar independiente. La mayoría de bancos utilizan su propio sistema de billetera electrónica, algo que si bien para operaciones entre clientes y del banco con los clientes es útil, no lo es tanto para abarcar todas las transacciones comerciales en distintos locales, tiendas y establecimientos.

Por otro lado está el problema de la cobertura. BIM pone de manifiesto la posibilidad de utilizar mensajería instantánea sin necesidad de hacer uso de una tarifa de datos. Hasta que el Internet de las Cosas no esté instaurado en todo el planeta, pensar en un mundo interconectado sin fallos de cobertura es una utopía actualmente. Por esa razón internet no siempre es el sistema exclusivo de uso de las transacciones digitales móviles, sino que se pueden utilizar otros sistemas de comunicación entre dispositivos.

Por último, queda patente la necesidad de crear un ecosistema tal y como Modelo Perú establece, en el que todos los integrantes del mismo (bancos, comercios, usuarios, empresas tecnológicas y desarrolladores) trabajen y utilicen el sistema de forma integrada. Si falta una de estas piezas, será imposible llevarlo a la práctica de forma efectiva y pensar en un futuro donde el pago por móvil sea una realidad en cualquier parte del mundo.

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