Smart cities (II): Casos prácticos

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Los beneficios del concepto de ciudades inteligentes repercuten sobre los organismos, empresas y ciudadanos. Según un informe reciente de la ONU el 54% de toda la población mundial reside en núcleos urbanos; aproximadamente la mitad de estos entornos tiene menos de medio millón de habitantes. Es por esto que el desarrollo de smart cities puede tener consecuencias positivas sobre la vida de una importantísima parte de la población mundial.

Si la evolución de la gestión de infraestructuras urbanas se combina con las posibilidades que ofrece el Big Data para aprovechar plenamente la información recabada, las ciudades encontrarán un gran número de oportunidades con las que mejorar la vida de sus habitantes. El primer paso es recoger la información necesaria sobre la que trabajar: los datos geolocalizados son la base para los programas que desarrollan las smart cities.

Los pasos hacia esta realidad futura ya se están dando, aunque en muchos casos son aún pruebas experimentales. Resulta más fácil para los organismos gestionar proyectos a pequeña escala para evaluar los resultados. A continuación mostramos algunos casos prácticos de programas de smart city en distintas partes del mundo.

Taxis inteligentes de Estocolmo

La ciudad de Estocolmo (Suecia) es una de las urbes que está siendo testigo de una curiosa aplicación de Big Data en base a unos sensores que se instalan en los taxis. Estos sensores obtienen información sobre de los flujos de tráfico, con los que es posible prever la duración de un trayecto o por qué calles es más rápido circular. Gracias a ello se obtiene una información en tiempo real sobre la circulación de vehículos en la ciudad, que ayuda tanto a los usuarios de los taxis como a los responsables de gestionar el tráfico.

Lecturas térmicas en Bélgica

Si visitan el municipio de Schaerbeek en Bruselas (Bélgica) descubrirán el gran valor histórico de sus emblemáticos edificios, construidos principalmente entre el siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, como bien saben los ciudadanos que viven en estos magníficos edificios, calefaccionar adecuadamente las viviendas es una tarea tan difícil como costosa.

Un proyecto para captar y analizar las emisiones de calor ha enviado drones por toda la ciudad, equipados con cámaras termográficas. Los datos que se recojan permitirán crear un mapa de Schaerbeek en 3D, que combinado con los registros de propiedad de la ciudad ofrecerá recomendaciones a medida y con presupuestos para aislar las viviendas en forma efectiva y respetando la arquitectura urbana.

Sistema geoespacial para mascotas en Australia

La ciudad de Moorabool (Australia) ha puesto en marcha un nuevo sistema sustentado por una base de datos geoespacial. Con este sistema los guardias municipales acceden a una visualización geográfica de 17.000 registros de mascotas en la zona. En el caso de encontrarse un perro extraviado, se puede acceder al sistema desde un tablet o un ordenador portátil y hacer una búsqueda por raza y color del animal para localizar al dueño de la mascota. También los ciudadanos pueden solicitar al ayuntamiento que localice a la mascota extraviada, sin necesidad de la intervención de los guardias.

Los proyectos de smart city enfrentan un desafío importante, y es lo rápido que crecen las bases de datos. Las técnicas de automatización de la gestión de estas bases y la aplicación de técnicas de Big Data serán los elementos necesarios para el aprovechamiento sostenible de la información recogida.