Economía colaborativa (II): Cómo deben adaptarse las empresas tradicionales

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Con el desarrollo de la economía colaborativa en los últimos años, las empresas tradicionales están buscando cómo ajustar sus modelos de negocio a la competencia que plantean las nuevas empresas y sus formas de consumo, en las que los usuarios compran a través de su móvil en un instante.

En base al estudio "The New Rules of the Collaborative Economy" (Las nuevas reglas de la economía colaborativa) realizado por la empresa tecnológica Vision Critical sobre una muestra de 50.000 consumidores norteamericanos, es posible identificar aquellos puntos de principal interés en los que las empresas tradicionales deberán esforzarse en competir.

1- El coste del producto o servicio

Como en casi cualquier proceso de evolución comercial, el coste se convierte en un factor diferencial. La economía colaborativa ofrece un servicio o un producto a menor coste que las empresas tradicionales. El esfuerzo por reducir costes para mantener la competitividad resulta entonces fundamental, ya que el estudio refleja que el 82% de los usuarios se interesa por la economía colaborativa precisamente para ahorrar. Casi todos ellos, si la empresa tradicional les ofreciese el mismo ahorro, regresarían a ella.

2- La facilidad en el proceso de compra

En segundo lugar se identifica la comodidad de uso como razón para preferir la economía colaborativa. Aspectos como contenido, productos o servicios a la carta, rapidez en la disponibilidad o sencillez en la utilización motivan que los usuarios opten por este sistema en lugar de acudir a una empresa tradicional. Estas deberán mejorar la experiencia del cliente y dar un servicio más rápido y sencillo para que el consumidor incline la balanza a su favor. La adaptación a entornos móviles con la suma de sistemas de geolocalización contribuirá a dar mejor servicio al usuario.

3- La confianza en la marca

La marca es un elemento que da confianza, y este principio se aplica tanto a las empresas tradicionales como a la economía colaborativa. Esta última se ve liderada por los grandes proveedores internacionales que dominan ya en diferentes actividades.

Mantener la fortaleza de marca de una empresa tradicional resulta una tarea compleja actualmente, dada la competencia con los nuevos agentes de la economía colaborativa. Potenciar el sentimiento de afinidad y cercanía con la marca y desarrollar mejoras en la experiencia de compra son recursos imprescindibles para mantener la fidelidad de los consumidores.