Economía colaborativa (III): Ventajas y desventajas

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La economía colaborativa se basa en compartir o intercambiar bienes o servicios a los que no se les saca partido al cien por ciento; por ejemplo, el tiempo, el coche o una vivienda. Este formato necesita tecnología para conectar la oferta con la demanda y crear la base de usuarios. Gracias a internet, los teléfonos móviles, los sistemas de geolocalización o las redes sociales, la facilidad de conexión entre las personas está acelerando el desarrollo de estas plataformas.

Es así que sus usuarios han obtenido una nueva fuente de ingresos, como complemento a sus salarios o en algunos casos para vivir en forma exclusiva de la economía colaborativa. En un estudio realizado por JP Morgan en Estados Unidos sobre cuentas corrientes bancarias entre octubre de 2012 y septiembre de 2015, más de 10 millones de personas (el 4% de los adultos) habían obtenido algún beneficio económico derivado de la economía colaborativa.

Por su parte, la consultora PwC analizaba el volumen económico de las operaciones bajo economía colaborativa y situaba su aportación económica en 15 mil millones de dólares anuales, con una previsión de crecimiento continuo en la próxima década de este modelo de negocio.

Veamos algunas de sus ventajas y desventajas, junto con las posibilidades de transformación de la sociedad que también apareja.

Ventajas de la economía colaborativa

La economía colaborativa resulta una alternativa provechosa para periodos en los que el trabajo fijo desciende o está ausente. Por ejemplo, en casos de personas cuyos puestos de trabajo son estacionarios (durante la época de Navidad o del verano) y que pueden obtener de esta forma otros ingresos durante el resto del año. La economía colaborativa puede minimizar la necesidad de pedir préstamos personales que generan intereses para cubrir los periodos sin ingresos.

La economía colaborativa como decíamos se basa en el aprovechamiento de elementos infrautilizados. Esta forma de compartir recursos ofrece ventajas para la sociedad. En Reino Unido, el gobierno destaca los beneficios de compartir el transporte o el alojamiento para recortar costes.

Es así que uno de los cambios a futuro derivados del formato colaborativo podría ser que los coches que utilicemos no los tengamos mayormente en propiedad, sino que los alquilemos. Estas nuevas modalidades de consumo pueden tener consecuencias beneficiosas a nivel social, limando desigualdades y aumentando el poder adquisitivo al no inmovilizar recursos en la posesión de algunos bienes.

Desventajas de la economía colaborativa

La economía colaborativa no es perfecta: tiene defectos en su implementación y no le faltan detractores. Los trabajadores no están asegurados, tienen que cubrir los costes de la operación comercial y el tipo de trabajo suele estar alejado de la convencionalidad. El elemento imprescindible es la tecnología, y el teléfono móvil su herramienta de interacción con sus clientes: sus ingresos dependen de la rapidez de respuesta para proveer los servicios o bienes.

Es también fundamental que los oferentes y los consumidores de bienes y servicios mantengan buena reputación. La acumulación de comentarios negativos puede ser muy difícil de remontar y a la larga provocar exclusiones en las plataformas que utilicen.

La regulación en el sector es otro factor en discusión, con colectivos a favor y en contra de la legislación en el área colaborativa. La visión global, a pesar de las diferencias, es que el consumo colaborativo genera oportunidades de desarrollo.