Cables submarinos (I): nuestros datos viajan por el fondo del mar

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Mapa de cables submarinos (2016) – Fuente: www.telegeography.com

En este momento, más de 300 sistemas de cableado están tendidos o en proceso en el fondo marino, conectando diferentes partes del planeta. Sin estos cables atravesando las profundidades oceánicas, el acceso a internet tal y como lo conocemos sería imposible. Se calcula que casi la totalidad de los datos internacionales se transmite a través de este sistema de cableado. ¿Por qué se han vuelto tan importantes los cables que surcan el lecho oceánico?

Las razones son de orden económico y tecnológico. Es más fácil y barato utilizar cables submarinos para la conexión de información digital que los satélites espaciales, un sistema alternativo considerablemente más costoso y que además no ofrece la misma fiabilidad ni rentabilidad.

Los cables submarinos de fibra óptica suponen una conexión física de gran capacidad y fiabilidad entre distintos lugares, permitiendo transmitir información en apenas segundos. Unen los continentes a la hora de enviar un email, visitar una página web de otro continente o utilizar las redes sociales.

La instalación de cables submarinos está actualmente en manos de empresas especializadas en diseñar la ruta, construir el cable, instalarlo en el fondo marino y dejarlo operativo. Los primeros cables que se lanzaron a través de los océanos (para comunicaciones telegráficas y telefónicas) fueron financiados por las grandes compañías que manejaban las telecomunicaciones. Actualmente, los cables submarinos se financian a través de asociaciones de compañías con intereses comunes en el mundo de internet y de las telecomunicaciones.

La fibra óptica utilizada en el fondo del mar y las duras condiciones a las que se ve sometida requiere de una inversión significativa en materiales de gran resistencia y en sistemas de transporte y tendido eficaces.

Un cable submarino no es precisamente simple de fabricar. Cuenta con una cobertura de polietileno junto con varias capas que sirven de sistema de impermeabilización y blindaje, ya que debe soportar las condiciones de un entorno riguroso sin dejar de transmitir datos. Los cables se montan entonces en barcos especializados para tenderlos en el océano. Generalmente, se utilizan zanjas ya existentes de anteriores cableados evitando el coste de diseñar y cavar un nuevo recorrido. Se pueden instalar hasta 200 km de cable por día.

Y el tendido de nuevos cables continúa, impulsado por la necesidad de más conectividad para la demanda creciente de servicios cloud, vídeo en directo o realidad virtual: Facebook y Microsoft anunciaron la semana pasada que contarán a partir de 2017 con un megacable que unirá el norte de Virginia, en Estados Unidos, con Bilbao, en España.

Mapa con cables submarinos en uso y proyectados para telegrafía (1870) – Fuente: Atlantic-Cable