La innovación de Facebook en 5 fases

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Hace algunas semanas Facebook realizó su evento F8, la plataforma de lanzamiento de sus nuevas iniciativas y planes de futuro. Los más de 2.500 asistentes descubrirían allí cómo incorporar dentro de Facebook su contenido digital para difundirlo entre su gigantesca base de usuarios.

The Guardian ha publicado un extenso artículo sobre el evento, en el que expone que la red social continúa su expansión mundial gracias a su formidable capacidad de evolución, lo que le ha permitido convertirse en el gigante de las comunicaciones que es hoy.

Este proceso lo ha realizado en fases: la primera fue compartir nuestra información personal (sentimientos, actividades, preferencias). En la segunda, gracias a la evolución de las cámaras en teléfonos móviles, llegó el compartir imágenes con nuestros contactos.

Ahora estamos en la tercera fase de su desarrollo, donde lo que se difunde y comparte son artículos, imágenes o vídeos creados por medios de comunicación. Para los medios, Facebook es una plataforma ideal para la distribución de contenido, donde llegar directamente a los usuarios y a la vez atraerlos hacia sus propias páginas web.

Dentro de esta fase ha lanzado los “artículos instantáneos”, que ofrecen a los usuarios de smartphones una mejor experiencia, al visualizar publicaciones que se cargan en forma instantánea, sin abandonar la propia aplicación de Facebook.

En la cuarta fase, recién iniciada, está experimentando con herramientas de video streaming o en directo. Y en la quinta fase se centrará en servicios de inteligencia artificial y realidad virtual.

Dada la escala de usuarios de Facebook, la red está adquiriendo un lugar prominente entre las estrategias de innovación entre los medios. Más de 1.600 millones de personas acceden a Facebook al menos una vez al mes. A esta cifra hay que sumarle la de usuarios de WhatsApp (mil millones de usuarios activos) y la de usuarios de Instagram (400 millones).

Si miramos más allá del aspecto social, las redes se están convertido principalmente en un vehículo de conexión comercial. Facebook obtiene sus ingresos no solo por el número de usuarios sino además por el tiempo que están conectados a la plataforma. Cada una de las acciones que realizamos en Facebook contribuye a crear un perfil de usuario (edad, ubicación, intereses, localización) que es muy apreciado por los anunciantes. Es esa información por la que las marcas pagan para así dirigir sus campañas a perfiles específicos.

Y aún hay campo para crecer, ya que no han comenzado a monetizar las aplicaciones como WhatsApp o Messenger, que están libres de publicidad ahora pero puede que no lo estén en el futuro. Es en estos entornos donde se está experimentando con chatbots: por ejemplo en Messenger se verán como un usuario más entre nuestros contactos, con capacidad de conversar. Estos bots ayudarán a automatizar tareas tales como hacer compras, seguir pedidos o chequear vuelos. También podrán difundir mensajes patrocinados (otra manera de monetizar las redes). Es una manera de recoger más información sobre los usuarios para monetizarla.

A partir de ahí, no está claro cuáles serán los siguientes pasos de Facebook, pero puede convertirse en una plataforma de comercio si tenemos en cuenta que prácticamente todas las empresas tienen su página en la red social. Con la interacción con los bots y en combinación con aplicaciones de medios de pago en el futuro, se podrían comprar entradas, pedir comida o enviar dinero sin salir de Facebook.