Centros de datos (I): el efecto del Internet de las Cosas

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Algunos analistas están examinando cuál será la estructura de los centros de datos cuando el Internet de las Cosas (IoT) se implemente en forma masiva. Sus conclusiones son que el formato actual de CPD tal como lo conocemos cambiará en forma sustancial.

Esta transformación tecnológica de los centros de datos estará provocada por las necesidades diferentes que presentan las cargas de trabajo M2M (machine-to-machine) y el análisis de toda la información recogida. Esto lleva a pensar en centros de datos más pequeños, automatizados y próximos a las redes de dispositivos del IoT.

Este nuevo tipo de CPD tendrá que contar con altos recursos de almacenamiento de datos, potencia de computación y conectividad para el IoT y para otras tecnologías emergentes, como la realidad virtual. El concepto de edge data center, del cual hemos hablado anteriormente aplicado a la distribución de contenido, adquiere aquí otra dimensión.

¿Cuáles serán las necesidades de infraestructura para el IoT? Según un estudio reciente, más de 400 millones de servidores para el año 2020. Es una cifra enorme, teniendo en cuenta que un centro de datos de gran tamaño alberga aproximadamente 100.000 servidores. Estas cifras exigen una planificación muy cuidadosa al considerar nuevas localizaciones y criterios de construcción para cubrir esta demanda que puede volverse explosiva.

Hay aquí una oportunidad para innovar en el concepto de centro de datos. Como decíamos, las futuras redes M2M tienen necesidades diferentes a las de los usuarios actuales: las máquinas son dirigidas y definidas por software, y se les dice qué hacer y cuándo hacerlo. La automatización será parte vital para procesar la gran cantidad de datos que se generará. Es por esto que estos nuevos centros de datos se controlarán mediante software, sin personal, y podrán efectuar cambios en la infraestructura sobre la marcha.

Los cambios para adaptarse a esta tendencia se producirán en los próximos años. Se verán tres capas de infraestructura IT para servir el IoT:

  • Centros de datos pequeños con baja latencia para almacenar contenido de gran demanda o datos de IoT,
  • Edge data centers de los que dependerán varios de los CPD pequeños; procesarán la información local y decidirán qué parte de ella se mueve “aguas arriba” hacia un nodo.
  • Los nodos o CPD principales que procesarán las aplicaciones primarias.

Estas tres capas soportarán en forma escalonada la gestión y la computación de la información, ya que la analítica de los datos se hará más próxima a la fuente. No será necesario que el tráfico de la información vuelva al centro de datos principal, ya que la mayor parte del proceso se hará en los edge data centers.

La proliferación de estos centros de datos pequeños y de crecimiento modular tendrá un papel fundamental en el despliegue exitoso del Internet de las Cosas. Su diseño deberá ser resiliente y seguro, y su localización estará determinada por la concentración de los usuarios y las necesidades de baja latencia.