¿Es el fin de la Ley de Moore?

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No es la primera vez que se plantea la pregunta de si estamos ante el final de la conocida Ley de Moore, por la que hace 50 años el cofundador de Intel pronosticó que cada dos años se duplicaría el número de transistores en un microprocesador. A diferencia de las ocasiones anteriores, se plantea un entorno tecnológico en el que la respuesta parece ser positiva.

La Ley de Moore es un planteamiento evolutivo, no una ecuación matemática irrefutable. Lo que ahora mismo está considerándose es si se ha alcanzado su límite por la imposibilidad de hacer más pequeños sus componentes tecnológicos.

La razón de que se esté planteando este tope es que en el año 2015 Intel por primera vez frenó el proceso de disminuir el tamaño de los microprocesadores, algo que llevaba haciendo consecutivamente desde 1965. Ya en 2005 se planteó un problema similar y fue debido a que la reducción de tamaño conllevaba también un aumento de la temperatura. Al final, mediante la distribución de la carga de rendimiento de los microprocesadores se solventó el problema de disipación del calor. Fue una de las “muertes” anunciadas que superó Intel.

Gracias a los avances de las últimas décadas en la tecnología de los microprocesadores, hemos llegado a la industria tal como la conocemos hoy en día:

  • con los gigantes informáticos como Google, Amazon o Facebook y sus servicios a nivel global;
  • con los teléfonos móviles y sus extensas funcionalidades en la palma de nuestra mano;
  • con los avances en el campo de la investigación científica, como puede ser el genoma humano.

En resumen, con la implementación de la tecnología cloud y los miles de centros de datos que conectan a las personas y desarrollan la economía digital.

Los científicos han alcanzado un punto donde el silicio que se utiliza para hacer los microprocesadores ya está al límite de su capacidad para seguir reduciéndose. Por eso, están buscando materiales y conceptos alternativos para hacer procesadores más potentes. Otro de los motivos detrás de esta búsqueda por parte de las empresas es que el coste de los microprocesadores por transistor ha dejado de caer.

Como consecuencia de esta búsqueda, una organización profesional que nuclea a ingenieros eléctricos y electrónicos en Estados Unidos está trabajando en un método de predicciones que intenta incluir a un mayor número de tecnologías emergentes. Un ejemplo de ellas es el uso del grafeno como alternativa del silicio, que permitiría producir transistores más pequeños y rápidos utilizando menos energía.

Hablar del fin de la Ley de Moore ha sido una conversación frecuente en el sector desde hace muchos años. No todos están de acuerdo en el diagnóstico de la situación, entre los que se encuentra Intel, que considera que la predicción del Dr. Moore aún tiene camino por recorrer.