Atentados a la privacidad desde las redes sociales

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La solicitud de un empleo siempre tiene un componente de tensión. Lo habitual es completar un formulario sobre datos personales del solicitante, estudios, experiencia e intereses. Las solicitudes de trabajo que combinan datos relacionados con el desempeño laboral y alguna curiosidad personal se consideraban bastante neutrales y normales.

¿Qué pasaría si en dicho formulario apareciese una casilla en la que se indique que hay que incluir nombre de usuario de Facebook y contraseña para entrar? No es una terrible posibilidad, sino un hecho real sucedido hace unos años en Carolina del Norte (Estados Unidos). Y no es un caso aislado.

El incremento del uso de redes sociales, también ha conllevado la vulneración de la privacidad por parte de estas empresas. Los usuarios se han quejado a menudo del posible uso de sus publicaciones, fotografías y contenido audiovisual o informativo personal, que se quedan almacenados de manera indefinida en los servidores de cada red social.

El mayor temor es qué va a suceder con esa información y quién puede acceder a ella. El caso de Carolina del Norte es todavía más llamativo, dado que no solo se accede a un historial de publicaciones, sino a la realidad social virtual del usuario y solicitante, pudiendo conocerlo de la manera más personal posible en este preciso momento de su vida.

Hay muchos más casos similares. Por ejemplo, hace muchos años un instituto basaba sus criterios de admisión en las publicaciones en redes sociales de los alumnos solicitantes. Es más, cuando estos se enteraron de la estrategia del instituto, utilizaron argucias para esconder o eliminar su información personal y la respuesta del instituto fue reforzar las condiciones para la admisión, con medidas como la publicación de estos datos. Otras instituciones requieren incluso la vinculación como "amigo" a los responsables de admisión, para que tengan pleno acceso a esta información personal.

Es cierto que la ley trabaja forzosamente para impedir y castigar este tipo de acciones, pero no por ello dejan de sucederse, sobre todo por el gran limbo legal existente al respecto. La propia compañía de Facebook ha patentado un sistema de análisis de perfiles que permite conocer la calificación de riesgo de un usuario en relación a la solicitud de crédito.

La patente de Facebook, de momento, no se ha desarrollado y materializado en nada tangible pero las entidades de concesión de crédito no han tirado la toalla, ni tampoco otras empresas que participan en mercados de riesgos.

Tenant Assured es una compañía británica que ha querido aprovechar este boom de redes sociales para sacar su negocio adelante. Ofrece a los arrendatarios un sistema de análisis de los usuarios registrados, mediante el rastreo de un robot por todas sus cuentas en perfiles sociales. Obviamente este acceso se realiza tras la aprobación del inquilino solicitante, pero lo cierto es que aquel que no permite esta vulneración de su privacidad, queda absolutamente descartado como usuario, por lo que la aceptación solo tiene como contrapartida la renuncia a dicho alquiler. Esto pone a muchos ciudadanos en la tesitura de tener que ofrecer acceso a sus datos privados, ya que de otra forma no podrían alquilar una casa o solicitar un crédito.