El corto camino de la "cosmética Fintech"

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Hoy el concepto Fintech, como aplicación de la tecnología a las operaciones financieras, parece haber sido aceptado en su globalidad por empresas y usuarios que aprovechan este tipo de servicios casi a diario. Sin embargo, las posibilidades reales del Fintech todavía están lejos de haberse explotado al máximo y queda un largo camino en el que desarrollar la tecnología, los servicios y el negocio en relación a ello. Un camino que no todos conseguirán recorrer hasta el final.

Algunas empresas, start ups y entidades financieras tradicionales, se estén esforzando en dar a entender a sus clientes e inversores que el futuro de cada una de ellas pasa por una vinculación con Fintech que están teniendo en cuenta y aplicando de forma activa, cuando la realidad dista mucho de parecerse a esta situación.

Esta estrategia comercial se ha llegado a denominar "cosmética Fintech", es decir, el enmascaramiento de una realidad con el fin de parecer más atractivo al cliente/inversor final. En la práctica, la cosmética permite disimular imperfecciones y presentar una imagen más atractiva de lo que realmente podría considerarse. A nivel empresarial, esta práctica consiste en crear una página web en la que esté presente el concepto Fintech en todos los lugares de la misma, que aparezca como línea de negocio principal, que se aproveche las redes sociales para potenciar esta idea... pero lo cierto es que la inversión sobre un proyecto Fintech es inexistente o bien el proyecto no ofrece la alta rentabilidad que se está anunciando.

Pese a todo, los analistas consideran que esta cosmética Fintech generalizada es necesaria para un saneamiento correcto del sistema. Cuando la tecnología Fintech sea no sólo una realidad, sino una necesidad, estas empresas no podrán seguir el ritmo de las exigencias de sus clientes y acabarán desapareciendo o abandonando este concepto para, probablemente, abordar comercialmente otro igual de novedoso.

En consecuencia, muchos expertos creen que sólo las grandes empresas y entidades financieras serán las que se quedarán en pie con la tecnología Fintech como verdadera base de su negocio, algo que sólo es posible si las inversiones son suficientes y se hacen con la previsión necesaria.

Alguna de estas entidades que tienen en el Fintech una clara apuesta de futuro es BBVA, que está adquiriendo importantes participaciones en empresas que basan en esta tecnología su garantía de futuro comercial o JP Morgan, que está invirtiendo en start ups que realmente parecen construir un proyecto estable y rentable en el Fintech.

Algunos cambios sociales ya están motivando esta "limpieza" de empresas que se vuelcan en la cosmética Fintech para aparentar. El Brexit, por ejemplo, ha complicado en exceso las posibilidades de inversión en el Reino Unido y muchas pequeñas empresas que basaban su promoción en Fintech sin una inversión real detrás ven imposible desarrollar su modelo de negocio. Es una demostración de que es preciso una sólida estrategia comercial detrás y un proyecto Fintech con solvencia para que en el futuro esta línea de negocio pueda abarcarse con éxito.