La Inteligencia Artificial abandera la próxima revolución

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La tecnología ha sufrido transformaciones revolucionarias en los últimos años; aunque el listón estaba ya muy alto, todavía quedaba hueco para innovaciones significativas. Pero en este último año, en el caso por ejemplo de los teléfonos móviles, los avances en hardware han sido escasos. El tamaño de la pantalla, la velocidad de procesamiento o la duración de la batería: hay algunos límites sobre lo que puede ofrecerse y lo que quiere el consumidor, junto con el hecho de que además los usuarios esperan más tiempo a cambiar los dispositivos.

En TechChrunch escribían recientemente sobre cómo la tecnología que utilizamos diariamente se ha vuelto imprescindible para nuestra vida; la necesitamos para trabajar mejor y para el ocio. Es más significativo el cómo hacemos algo (el software) que el instrumento que utilizamos para hacerlo (el hardware).

Y es aquí donde entra en juego el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) para mejorar el software y el uso de la tecnología. Sus campos de aplicación son muy variados, algunos muy en auge como el de coches sin conductor. Pero su potencial es inmenso, y su impacto futuro será el inicio de una nueva era tecnológica.

Desde el punto de vista del consumidor, es interesante destacar que el foco de desarrollo de los grandes proveedores estadounidenses de tecnología es la creación de un sistema que interprete nuestras necesidades y aprenda cómo resolver situaciones. Apple, Microsoft, Google, Facebook y Amazon están trabajando en proyectos de asistentes personales.

Estos asistentes deben cumplir tres condiciones:

  • Tener un conocimiento detallado del usuario,
  • Conocer dónde guarda su información,
  • Conocer el mundo exterior y agregar regularmente nuevo material a dicho conocimiento.

En el caso de Apple, Siri, su asistente virtual cuenta con la ventaja de una amplia gama de plataformas de las que extrae conocimiento del usuario (música, vídeo, imágenes, archivos). Su punto débil es la conexión entre esas plataformas. Mientras tanto, Facebook (que cuenta con información valiosísima de sus usuarios) y Microsoft se han volcado en el desarrollo de chatbots para atender a sus clientes; no son sistemas masivos y aún están aprendiendo de sus diálogos con humanos. Microsoft además continúa mejorando su asistente virtual Cortana. Google y Amazon tienen mucha información sobre la que pueden desarrollar inteligencia artificial: todos nuestros datos de intereses, búsquedas y compras. El reto no es sencillo y la creación de sistemas virtuales con la capacidad de reconocer entornos sociales del usuario, adaptarse a ellos y ofrecer un servicio útil todavía es más un objetivo que una aplicación práctica.

Las empresas tecnológicas están en fase de perfeccionamiento de la inteligencia artificial. Por otra parte, a los consumidores les cuesta aún aceptar esta forma de automatización. Sin embargo, las próximas generaciones tendrán más confianza en las aplicaciones tecnológicas y disfrutarán de Siri o de Cortana acompañándoles en forma natural para las decisiones diarias.