La migración total a la nube pública es más compleja de lo esperado

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Desde que hace unos años la nube pública comenzó su andadura, se ha convertido en un servicio muy utilizado por las empresas. Las previsiones hablan de una migración masiva desde los centros de datos tradicionales hacia sistemas de nube pública. Amazon, a través de Amazon Web Services, pronostica que todo el software corporativo correrá en un futuro en la nube pública. Google ha hecho el mismo vaticinio, mientras que el tercer gran proveedor, Microsoft Azure, también se une a esta predicción, aunque con algunas reservas: Microsoft cuenta con muchos clientes que ejecutan su software en sus centros de datos internos.

Hay algunas voces discrepantes con esta visión: Jason Forrester, quien fuera el encargado de la red de centros de datos de Apple y que anteriormente se desempeñó en IBM, afirma que las corporaciones no abandonarán tan fácilmente sus centros de datos propios: la migración a la nube pública no se producirá de la manera tan fluida que se creía.

Con esta creencia, Forrester abandonó Apple y creó SnapRoute, una start-up con la que pretende ofrecer a las empresas la misma flexibilidad de interconexión y disponibilidad que ofrece el servicio de nube pública.

Su opinión es que la nube pública es perfecta para las aplicaciones más sencillas o de menor complejidad a nivel de seguridad. Sin embargo, los desarrollos estratégicos como serían por ejemplo Siri, la asistente virtual de Apple; o su sistema Apple TV; o el servicio de mapas utilizado por Uber, son demasiado importantes y complejos y deben alojarse en un centro de datos propio.

De hecho, cree que en el futuro esta tendencia se reforzará. Este tipo de aplicaciones suele tener un alto grado de adaptación a las necesidades específicas de las corporaciones, y por tanto no es fácil adaptarlo al modelo estandarizado de la nube pública. En los casos de software directamente relacionado con el aspecto económico de la empresa, se necesita un control completo sobre la infraestructura que lo soporta.

Otro aspecto que influye es el descenso que ha experimentado el precio del hardware, al que resulta más fácil acceder. Una vez que tienen los equipos, ya solo les queda acceder al software, como es el de SnapRoute, que les permite configurar sobre la marcha y según la necesidad.

La perspectiva de Forrester acerca de los centros de datos corporativos da por tanto algunas razones de peso para que mantengan sus CPD propios por algunos años más todavía.