Los centros de datos en la visión de un estudiante de antropología

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Un estudiante de antropología de la Universidad de Cambridge realizó un trabajo de campo en centros de datos, a los que visitó durante más de un año. Ha recogido su experiencia en un artículo publicado recientemente, en el que vuelca con algo de ironía los puntos que más llamaron su atención:

1. Se confirma la existencia de personas en los centros de datos

A pesar de que los centros de datos están construidos para alojar máquinas, hay efectivamente vida humana en ellos. Su población es variada, e incluye no solo a técnicos IT sino también a ingenieros mecánicos, personal de seguridad, vendedores y financieros. Su trabajo según explican consiste en ofrecer “recursos IT ágiles, escalables y resilientes”, lo que suena bastante enigmático para alguien fuera del sector. El personal del CPD posee habilidades tan específicas que algunas de ellas ni siquiera tienen una denominación concreta.

2. Los centros de datos tienen su propio lenguaje

El lenguaje del CPD está compuesto por términos técnicos de difícil explicación y con una variedad increíble de acrónimos. Este lenguaje funciona como una capa protectora del sector que da más seguridad y resguarda la confidencialidad de la información y de los clientes que albergan, aunque también vuelve más lejano para el público en general su papel clave en la sociedad de la información.

3. Conectarse es obligatorio

Acceder a la nube permite a las pequeñas empresas contar con recursos IT que algunos años atrás solo podían permitirse las grandes corporaciones. Conectarse a un servicio cloud es hoy ineludible para las personas y las empresas: la sociedad se comunica y comercia a través de los cables que conectan a los servidores en los centros de datos.

4. Un ecosistema para máquinas que nunca se detienen

Los centros de datos son grandes consumidores de energía, necesaria para alimentar a los servidores que albergan, por ejemplo, la información de hospitales, transporte público o de sistemas eléctricos. Pero también guardan los datos de nuestros GPS, correo electrónico y cuentas bancarias, y hasta nuestro usuario de Pokémon Go. Dada su función tan vital, el personal de los centros de datos se encarga de que en estos edificios todo funcione sin interrupción, y cuentan con infraestructura de back-up en caso de fallo o emergencia.

5. Nuestro futuro digital se almacenará en los centros de datos

La información y los datos contenidos en los servidores de los CPD juegan un papel fundamental en nuestra cultura y forma de vida. A medida que la transformación digital alcanza a más personas, los centros de datos tendrán un papel más y más relevante como repositorios de la cultura, atendidos y custodiados por el personal que trabaja en ellos. Y almacenar nuestras vidas personales, nuestra conocimiento o nuestra economía cada vez necesita más espacio: los gigabytes o terabytes ya son cosa del pasado; ahora se habla en términos de zettabytes o yottabytes (280 bytes).

6. Las luces de los servidores son el ir y venir de los datos

Cuando pensamos en un centro de datos, una imagen que nos viene a la mente es la de las luces centelleantes de servidores apilados uno encima del otro y conectados entre sí por muchos cables. Ese conjunto de máquinas que se comunica mediante cables y se repite en instalaciones por todo el mundo es hoy el corazón de la economía digital.