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4 ventajas del fin de la Ley de Moore

La predicción del fundador de Intel, Gordon Moore, sobre la duplicación del número de transistores que caben en un chip cada 18 meses ha resultado cierta hasta estos últimos años. Desde el año 1965 se cumplió en forma rigurosa, hasta el año 2015 en que ya no se redujo el tamaño de los procesadores.

Moore también había predicho que llegaría un momento en que dicho crecimiento ya no sería económicamente viable, dado que los chips serían lo suficientemente pequeños para cumplir con su cometido: si pensamos en un reloj o un teléfono inteligente, la potencia de procesamiento que tienen sus pequeños chips era inimaginable hace algunas décadas.

El desarrollo de los procesadores bajo la Ley de Moore proporcionó un entorno predecible y exitoso para la industria, que lanzaba productos cada vez más rápidos y poderosos. Pero llegados a este momento, se sabe que el fin de la ley se acerca: tanto Intel como Samsung han llegado a la conclusión de que el año 2021 será el momento final de la Ley de Moore.

Este momento abrirá una nueva ventana de desarrollo tecnológico, con cuatro razones para ello:

1. La necesidad de interconexión

Todos estamos ahora interconectados, siempre y con varios dispositivos al mismo tiempo; consumimos contenido y guardamos nuestra información en la nube, donde están las aplicaciones que utilizamos en el trabajo y en nuestra vida privada. Pero justamente esa gran explotación de los recursos cloud requiere cada vez mayor capacidad de procesamiento y mejor aprovechamiento del hardware. Por esto, gran parte del desarrollo en innovación y eficiencia se centrará en los servidores almacenados en los centros de datos de los proveedores.

2. Precios más asequibles

Los componentes verán sus costes reducidos a medida que pase el tiempo, ya que no habrá desarrollos importantes en el hardware. Al bajar estos precios, también se mantendrán o bajarán los precios de dispositivos y ordenadores, obteniéndose mejores rendimientos con menores costes.

3. Internet de las Cosas (IoT)

El avance del cloud computing y la miniaturización de los chips, junto con el desarrollo de las redes de fibra óptica han contribuido a la conexión de muchos objetos a internet. Los ejemplos de los electrodomésticos en el hogar, las pulseras de monitorización deportiva o los autos conectados resultan ya familiares, anunciando la oleada de nuevos dispositivos que se conectarán en los próximos años.

4. Los límites se diluyen

En cierta medida, el cumplimiento de la Ley de Moore ha fomentado el avance de los procesadores, pero el ritmo de desarrollo del software no ha sido el mismo. Esto lo vemos cuando sale a la venta un chip más avanzado e inmediatamente se lanzan versiones actualizadas de los dispositivos que lo utilizan. A pesar de ello, no siempre el software puede sacar partido de la nueva capacidad. La percepción es que el software logrará un mayor desarrollo una vez desaparezca la presión de la Ley de Moore.

Moore logró definir un entorno para el avance tecnológico de las últimas décadas. Ahora, se está entrando en un territorio desconocido con nuevas capacidades por definir.