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Los centros de datos deben prepararse para la llegada de los coches autónomos

Todos quieren participar en la carrera por el vehículo sin conductor, y los proveedores de telecomunicaciones y centros de datos están preparándose para estar a la altura del desafío 

Las infraestructuras que sostienen internet han ido creciendo acompañando el ritmo de desarrollo de la web y el número cada vez mayor de usuarios. Hitos como la tecnología móvil han marcado pasos gigantescos en el crecimiento de los centros de procesamiento de datos y de las telecomunicaciones que los mantienen conectados con los usuarios.

Sin embargo, la llegada de los coches sin conductor promete ser algo más parecido a una transformación de dichas infraestructuras. A medida que estos vehículos comiencen a circular, necesitarán infraestructura dedicada para comunicar, analizar y almacenar las enormes cantidades de datos que generarán sus sistemas de control y navegación.

Faltan años aún para que los veamos circular. Pero las empresas vinculadas a su desarrollo están comenzando a prepararse para dar el soporte necesario cuando el momento llegue.

Uno de los aspectos cruciales es la conectividad: los automóviles sin conductor necesitarán conexiones inalámbricas de baja latencia. Los operadores de telecomunicaciones ya están previendo las inversiones en las futuras redes 5G de alta velocidad que conectarán a los coches con los nodos de interconexión de los proveedores de servicios. Estos nodos enfrentan también sus propios desafíos en cuanto a volumen de datos a procesar, latencias y sobre todo ubicaciones geográficas.

El significado de los datos en la transformación de las infraestructuras

La idea que ha guiado el desarrollo de los coches autónomos es que son conducidos por los datos que recogen. Dichos datos combinan la información procesada por los sistemas de control de visión con la inteligencia artificial que toma decisiones sobre cómo conducir el coche.

Intel, el fabricante de microprocesadores, está también haciendo una fuerte inversión en la tecnología que equipará a los coches autónomos, a los que ven como las principales piezas en un mundo futuro guiado por los datos. Prevén que los sistemas involucrados en la gestión del coche (cámaras, radar, sonar, GPS y LIDAR) generarán un volumen de 4 TB por coche, por día.

Se han hecho algunos cálculos basándose en este número. Es así que si solo el 10% de los 263 millones de coches registrados en Estados Unidos fuera autónomo, se generarían más de 38 Zettabytes de datos al año (1 ZB = 1021 bytes).

Estos volúmenes obligan a pensar en nuevas redes e instalaciones para que estos datos puedan moverse sin problemas en cualquier lugar en el que se encuentre un coche autónomo.

La infraestructura al servicio del coche sin conductor

Como mencionábamos antes, la nueva ola de vehículos autónomos necesitará recursos nuevos y adicionales a los ya existentes para funcionar:

  • Procesadores a bordo de gran potencia,
  • Conectividad inalámbrica con una red de torres y antenas para transmisión,
  • Conectividad inalámbrica con la infraestructura de las ciudades (parquímetros, semáforos) y con otros coches,
  • Edge data centers, o centros de datos cercanos para ejecutar análisis de los datos del vehículo y transmitir paquetes de datos más pequeños para evaluaciones posteriores,
  • Centros de datos principales para el análisis en profundidad de los datos enviados desde los edge data centers.

Tanto los gigantes de Silicon Valley (Google, Apple, Uber o Tesla) como los fabricantes de coches (Ford, Toyota, Audi o Volvo) están trabajando ya desde hace varios años en desarrollos autónomos. Ya se parece a una especie de guerra para conquistar a los consumidores, enfrentados a un concepto revolucionario que cambiará además el panorama urbano y el mercado energético, ya que seguramente serán coches eléctricos. En paralelo, estos coches desarrollarán un nuevo mercado para el ocio, la publicidad y el e-commerce a bordo.
Hablaremos en el próximo blog del impacto de la llegada del vehículo autónomo sobre los centros de datos.