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Cables submarinos: presente y futuro en la transmisión de datos

La fibra óptica impulsa el mayor mercado de datos existente, con líneas de más de 38.000 kilómetros de longitud bajo el mar.

Cuando pensamos en internet o en cómo se transmiten los datos, vienen a la mente los centros de procesamiento de datos o los satélites que permiten las comunicaciones y la telefonía. Pero pocas veces pensamos en la gran infraestructura que existe bajo los mares y océanos: los cables submarinos.

Al contrario de lo que se pueda creer, el primer cable submarino se instaló ya en 1858, conectando Irlanda con Terranova para las comunicaciones telegráficas. Era un cable de cobre, y funcionó menos de un mes debido a la corrosión que sufría por culpa del agua de mar.

Fibra óptica: desde el mar hasta nuestra casa

Fue con la llegada de la fibra óptica en la década de 1980 cuando el cableado submarino tuvo un gran impulso. Se ha convertido en una red de comunicaciones vital a nivel mundial, uniendo 778 puntos neutros de internet. Más de 300 cables submarinos enterrados en el fondo del mar responden a la necesidad de transmitir una ingente cantidad de datos, aumentada por el creciente número de conexiones a internet, la transmisión de vídeos de alta resolución, los juegos online o las redes sociales. De hecho, las predicciones apuntan a que alcanzaremos los 2 billones de gigabytes de circulación en tres años, 95 veces el volumen de internet que se movía en 2005.

Cifras en mano, el 99% de los datos internacionales viaja a través de estos cables, que se encuentran a más de 7.000 metros de profundidad y pueden tener una longitud de más de 38.000 kilómetros. Hay elementos del entorno marino como arrecifes de coral, animales, restos de naufragios, y hasta las anclas de los barcos que hacen peligrar el funcionamiento de los cables submarinos. Por eso hay barcos especializados que se encargan de rastrear los fallos y repararlos. La fibra óptica puede alcanzar una media de 25 años de vida útil, con una media de 50 reparaciones al año.

Cables oceánicos para comunicar personas y empresas

Sectores como las productoras de contenidos, proveedores de servicios cloud o plataformas sociales están haciendo su incursión en el terreno de la infraestructura de cables submarinos:

  • La unión pionera ha sido entre Microsoft y Facebook para tender “Marea”, su propio cable submarino que unirá EE.UU. con España con su cabecera en la vizcaína localidad de Sopela. Marea será el cable transatlántico con la más alta capacidad jamás tendido.
  • Google acaba de completar su sistema de cable “Faster”, conectando la costa oeste de Estados Unidos con Japón a un coste superior a 260 millones de euros.

Con la gran dependencia creada en torno a los cables submarinos, se buscan soluciones innovadoras para aumentar la resiliencia y redundancia de la red. Es el caso, por ejemplo, del tendido de un cable de back-up en paralelo a la línea principal. Aun teniendo en cuenta el aumento de los costes del tendido, puede significar el ahorro de millones de dólares en caso de una incidencia. En paralelo, la cantidad cada vez mayor de cables tendidos también contribuye a la resiliencia de todo el sistema. También se refuerza el tráfico de diferentes sistemas terrestres, favoreciendo rutas alternativas al cableado submarino para minimizar cualquier impacto en la latencia o el rendimiento en caso de accidente.

A medida que el mundo se vuelve cada vez más interconectado, el cableado submarino del que dependemos seguirá creciendo con más fuerza, más entrelazado y más confiable.