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Carsharing: ¿el futuro de los coches autónomos?

Los grandes fabricantes de vehículos se preparan para un cambio en su modelo de negocio que las acercará a compañías como Uber o Lyft.

El desarrollo de coches autónomos está liderado por marcas como Daimler, Ford, General Motors y Renault-Nissan, según un reporte de Navigant Research. No obstante, el modelo de negocio en el que se basan podría cambiar de forma sustancial en los próximos años. La industria automotriz lo sabe y se está preparando para ello.

Las ventas de coches han crecido muy poco en la última década, mientras aumenta el número de personas que utilizan medios alternativos de transporte. La aparición de vehículos autónomos reduciría aún más esta cifra: según RethinkX, esta tecnología disminuirá hasta un 80% el número de coches activos durante los próximos 15 años.

Como opción de negocio a futuro, las grandes marcas se plantean ofrecer a los consumidores una opción de viaje más económica que comprar un vehículo: el carsharing de coches autónomos. Elon Musk, CEO de Tesla Motors, asegura con certeza que éste es el futuro y sólo se pregunta cuándo y cómo se desarrollará. Según la mayoría de los expertos, los componentes necesarios para que este negocio se pueda llevar a cabo son:

  • La capacidad de fabricar a gran escala la flota de coches
  • La tecnología y las comunicaciones que permitan la autonomía del vehículo
  • El equipo de mantenimiento de coches y sistemas
  • La plataforma virtual para organizar los viajes
  • La gestión de los servicios asociados, como seguros, permisos, o pagos.

Los fabricantes han estado realizando avances en los tres primeros aspectos, gracias a importantes inversiones en I+D. Gracias a esto, la industria automotriz espera la producción en serie de coches con distintos niveles de autonomía a partir de 2020. El problema que enfrentan es el desarrollo de las plataformas que permitan dar servicio y administrar el negocio de carsharing.

El reto: las plataformas de carsharing

Para suplir esta carencia, Daimler ha implementado Car2Go, que funciona en más de 25 ciudades de Europa y Norteamérica. Ford ha adquirido Chariot, un servicio de transportes para viajes cortos. General Motors ha creado Maven, una plataforma de carsharing que funciona por ahora en 18 ciudades de Estados Unidos. Renault-Nissan ha presentado este año su plataforma piloto Zity en Madrid.

Ninguna de estas plataformas es competencia para las grandes compañías de transportes de viajeros como Uber, Cabify o Lyft, que poseen aplicaciones populares para dispositivos móviles y gestionan cientos de miles de viajes al día. Sin embargo, la unión entre estas tecnologías de movilidad podría significar un gran impulso para el carsharing de coches autónomos, al reunir los factores indispensables para convertir este sistema en un negocio exitoso.

Previendo este desarrollo a futuro, GM ha invertido 500 millones de dólares en Lyft y ha permitido a Uber el acceso a su servicio de carsharing. Otras compañías automotrices están analizando la posibilidad de replicar estos sistemas para cuando estén listas sus flotas de vehículos sin conductor.

Intel predice que la industria de los coches autónomos superará los 800 mil millones de euros en 2035. Un negocio en donde importará menos quién llega primero, sino quién define y satisface mejor las necesidades de los usuarios, dándole escalabilidad al sistema.