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5G: la conectividad que necesita la economía global (II)

Con la llegada del 5G, el sector de las telecomunicaciones planea el despliegue de decenas de miles de antenas y receptores para dar soporte a sistemas inalámbricos de banda ancha.

Las nuevas tecnologías que generarán grandes masas de datos, como es el ejemplo de los coches autónomos, tienen implicaciones muy significativas en los despliegues de centros de datos y de recursos de computación en la nube.

Para dar soporte a estos despliegues, las conexiones de baja latencia se convierten en una pieza fundamental, y para ello serán imprescindibles sistemas de distribución de antenas de baja potencia. Estas antenas se instalarán en edificios, mobiliario urbano o postes de telefonía o alumbrado público.

Un despliegue masivo

Desplegar todas estas nuevas antenas será costoso y un desafío de coordinación entre diferentes partes interesadas. Por ejemplo, es el caso de las compañías de telecomunicaciones, que tendrán que negociar con los ayuntamientos para el despliegue en postes de alumbrado u otros elementos del paisaje urbano. En el entorno privado, la próxima fase de la conectividad inalámbrica requerirá la instalación en edificios de oficinas de pequeñas celdas o antenas, teniendo que acordar la distribución de los costes entre proveedores telco, propietarios e inquilinos.

Los nuevos despliegues aumentarán la densidad de la red, soportando así un mayor número de usuarios y aumentando la velocidad de la conexión. Para que el 5G sea una realidad, las pequeñas antenas o celdas tendrán que ubicarse en semáforos, azoteas y postes telefónicos o de alumbrado. Las antenas funcionan en el espectro que comprende microondas o infrarrojos, por lo que pueden experimentar interferencias; de ahí la necesidad de una instalación masiva.

Antenas, celdas y centros de datos

Estas nuevas instalaciones de antenas y pequeñas celdas se convertirán en una parte integral de las redes móviles de los operadores. Se irán consolidando en forma gradual a las infraestructuras ya existentes, como los centros de datos y las redes de telecomunicaciones.

En Estados Unidos se está observando la asociación o fusión de empresas que gestionan instalaciones de edge computing o centros de datos con las propietarias de torres de comunicaciones e infraestructuras de red. Es de destacar el caso de AT&T, con planes para implantar una red de edge computing. Para ello, dará más capacidades a su red de torres y pequeñas celdas, combinando así su red móvil con sus centros de datos.

El valor del 5G para las empresas

Una mejor conectividad entre dispositivos significa que habrá más datos y una necesidad creciente de realizar análisis en tiempo real. Al mismo tiempo, el rápido crecimiento de IoT facilitará el desarrollo de plataformas de edge computing, que reducirán las transferencias a instalaciones cloud centralizadas, con el fin de que los usuarios reciban los resultados más rápidamente. Estas nuevas plataformas flexibles y descentralizadas jugarán un papel relevante en la adopción del modelo de conectividad 5G y de dispositivos IoT.