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El hambre de contenido dispara el consumo de vídeo online

El almacenamiento en la nube se vuelve imprescindible para abastecer al público creciente que busca  entretenimiento a la carta en móviles, TV y otros dispositivos.

La generación de contenido crece en forma masiva. Tanto los vídeos destinados a entretenimiento o recreación como los vídeos generados por empresas para su propio negocio o por imagen de marca se distribuyen hoy por internet. Repasaremos las plataformas más utilizadas para la visualización y las nuevas formas de vídeo que también contribuyen al crecimiento del contenido.

1.      La nube de contenido audiovisual crece y crece

Los nuevos formatos de vídeo, con duraciones de pocos minutos, han calado entre los consumidores, especialmente entre los jóvenes. Pero la visualización de series y películas de duración estándar no disminuye, sino que ha encontrado nuevos formatos, como es el caso del binge-watching o “atracón” de series. En un estudio de Deloitte publicado en 2017 se encontró que los jóvenes consumen alrededor de cinco horas de contenido durante cada sesión de binge-watching. La mitad del tiempo ven los vídeos en sus móviles o tablets.

  • YouTube es la plataforma más popular para distribuir y consumir contenido. Sus usuarios saben que es una fuente inagotable de nuevo contenido, y los números dan una idea de su fuerza. En YouTube, durante cada minuto del día:
  • Se suben 100 horas de nuevos vídeos.
  • Se ven más de 4 millones de vídeos.
  • Netflix aprovecha el tirón de sus películas y series para que sus usuarios consuman diariamente 140 millones de horas de contenido en la plataforma. Visualizan un promedio de 60 películas al año, con una media de 90 minutos/día.

 2.      Las apps de vídeo, fuentes de contenido para los usuarios

En pocos años nos hemos acostumbrado a ver vídeos en los teléfonos móviles: lo hacemos alrededor de 30 minutos al día según las estadísticas. Los anunciantes ya están sacando partido de la tendencia, y para 2019 planean inversiones superiores a 20 mil millones de dólares en contenido de vídeo para móvil. Aquí hay algunos ejemplos de las aplicaciones más populares que distribuyen contenido:

  • Musical.ly, con decenas de millones de usuarios, es una aplicación para hacer playback de nuestras canciones favoritas y compartir los vídeos resultantes con amigos. La compañía china Bytedance adquirió Musical.ly por una cifra cercana a los mil millones de dólares a finales de 2017.
  • Snapchat ha introducido una función de vídeo para el chat grupal.
  • Twitch, ofrece una amplia variedad de episodios de televisión, así como transmisiones en vivo de vídeojugadores. La cantidad de datos que utiliza Twitch durante una hora varía, aunque hay datos que apuntan a consumos de hasta 1 GB durante transmisiones en vivo (a tasa máxima de bits).

 3.      El vídeo y el IoT

Las tecnologías que incluyen transmisión de vídeo se multiplican, como las cámaras de vídeo utilizadas para seguridad o para reconocimiento facial, las vídeoconferencias y los electrodomésticos con pantallas como es el caso de las neveras, que se pueden sincronizar con una smart TV para emitir contenido al unísono. Cada dispositivo es una nueva opción de consumo que suma así nuevas conexiones y contenido que almacenar.

 4.      ¿Dónde y cómo se almacena todo el contenido?

IDC prevé que la cantidad de datos a nivel global alcanzará 163 zettabytes en 2025 (10 veces más que en 2017). Un zettabyte (ZB) es igual a 1021 bytes.

Con estos números masivos, el papel del centro de datos en la distribución de contenido se vuelve relevante, como punto de almacenamiento e interconexión para los formatos audiovisuales.

Según un informe de Cisco, las aplicaciones de vídeo contribuyen al aumento del tráfico global de internet y representan un porcentaje cada vez más alto del contenido almacenado en la nube. En el año 2021, el vídeo representará el 85% del tráfico desde los centros de datos hacia los usuarios finales. Los centros de datos utilizados por los grandes proveedores de cloud pública (AWS, MS Azure o Google) guardarán el 65% de todos los datos almacenados y sus conexiones representarán el 55% del tráfico de centros de datos.