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El salto a la nube híbrida: una apuesta de futuro

La infraestructura híbrida gana adeptos entre las empresas, que gestionan nubes públicas y privadas en su camino hacia la transformación digital

El vuelco en los últimos años hacia nuevos formatos de infraestructura IT ha traído consigo los recursos en la nube pública. Los servicios de los grandes proveedores como AWS, Azure y más recientemente Google Cloud nos han familiarizado con el cloud computing, la gestión multicloud o las estrategias cloud híbridas.

¿Cuáles son hoy las opciones cloud para las empresas?

Muchas de las compañías creadas en los últimos años han optado por utilizar exclusivamente recursos de nube pública, sin recurrir a la gestión de infraestructura IT propia. Sin embargo, las empresas con más trayectoria suelen tener equipos IT o su propio centro de datos, y son las que suelen adoptar una estrategia híbrida: parte de los recursos continúan siendo propios (nube privada) pero adquieren recursos adicionales en la nube pública. Este enfoque cuenta con diversas ventajas.

Fuente: Interxion

Lo mejor de los dos mundos en la nube híbrida

La nube privada facilita a las empresas mantener la impresión de un mayor control sobre aquellas aplicaciones que resulten críticas, con menos chances de ataques informáticos y menor latencia en las comunicaciones. Esta percepción de una mejor seguridad puede ser discutibles, pero es una realidad y muchas corporaciones consideran imprescindible mantener su infraestructura IT propia. Hay casos además donde el cumplimiento del nuevo reglamento de protección de datos (RGPD) define de forma muy específica para las empresas el dónde y cómo se almacena la información sobre las personas, por lo que resulta preferible conservar los datos in situ.

Por otra parte, esa misma infraestructura IT se enfrenta cada pocos años a la obsolescencia, sumado al elevado coste que significa mantener un espacio técnico con niveles de servicio y seguridad adecuados. Adicionalmente, si hay que considerar una ampliación o una actualización de los recursos existentes, los costes pueden ser difíciles de asumir.

Es entonces cuando la escalabilidad y flexibilidad de la nube pública resultan difíciles de ignorar. Aquellas aplicaciones que no resulten críticas o que no estén muy integradas a otras aplicaciones son candidatas para subir a la nube pública en primera instancia, como también es el caso de aquellas que necesiten escalar en ambos sentidos (crecer o decrecer según la demanda). Implementar una estructura IT híbrida puede ser la diferencia entre mantener la competitividad o desaparecer.

Las conexiones a la nube: en búsqueda de la seguridad

La conectividad es uno de los factores que más pesan a la hora de adoptar soluciones híbridas. La necesidad de asegurar la interconexión con un servicio privado, seguro y de baja latencia ha contribuido a la difusión de las conexiones privadas a las nubes públicas.

Estas conexiones evitan internet mediante plataformas virtuales que ofrecen alto rendimiento y seguridad, transformando a la nube pública en una extensión del centro de datos propio. Interxion cuenta con Cloud Connect, una plataforma que ofrece conectividad directa y segura a cinco nubes públicas (AWS, MS Azure, Google, IBM y Oracle) mediante una única conexión física con distintas VLAN.

Fuente: Interxion

En resumen, las empresas que hoy están desarrollando y poniendo en práctica sus soluciones híbridas contarán mañana con la ventaja de una infraestructura ágil, con economía de escala y mayores recursos para desarrollar su negocio.