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Las grandes tiendas se vuelven digitales para recuperar sus ventas

Los clientes esperan una experiencia de compra más ágil e informada a la hora de visitar una tienda física

La experiencia de compra a nivel personal ha evolucionado en los últimos años. Las expectativas de los compradores han crecido en forma acelerada, fruto de la experiencia online y de la innovación que ha significado el e-commerce. Sin embargo, estas nuevas opciones de consumo han tenido un impacto negativo en las tiendas físicas, que están luchando por mantener el interés del comprador. Para ello, están adoptando herramientas digitales con el fin de incentivar las visitas de sus clientes.

¿Compra online o compra en tienda?

La posibilidad de comprar sin movernos de casa ha tenido como consecuencia una caída en las ventas de las tiendas físicas, en especial en fechas significativas para el comercio, como es el caso de la Navidad. Las grandes cadenas de Estados Unidos y Europa están volcándose a la implementación de nuevas tecnologías en sus locales. Para atraer nuevamente a sus clientes aspiran a digitalizar la experiencia del comprador, y una de las herramientas elegidas es el Internet de las Cosas.

Uno de los principales requerimientos detectados por los grandes comercios minoristas entre sus clientes es el de autoservicio para el pago de la compra (self-checkout). Varias cadenas en Estados Unidos y algunos países europeos vienen probando diferentes sistemas para aliviar la presión sobre la figura de los cajeros, en particular en fechas de gran afluencia de público. Los compradores quieren sistemas que les permitan utilizar los sistemas de pago instalados en sus móviles para hacer más fluido y ágil el proceso de compra.

Siguiendo la estela del modelo de Amazon Go (espacios donde comprar sin interactuar con cajeros a la salida, conocidos como shop and go), las grandes tiendas de Reino Unido como Tesco o Salisbury están también probando tecnología IoT para que los clientes escaneen sus productos y paguen la compra con su teléfono móvil.

Si estos modelos de compra funcionan, pueden ser la respuesta para las preocupaciones de las grandes tiendas: brindar al comprador el ahorro de tiempo de la compra online junto con las ventajas de la compra en la tienda física. En el caso de Amazon, ya ha comenzado la expansión de su modelo desde Seattle a otras ciudades como Chicago, San Francisco y Nueva York.

Fuente: CNN Business

Nuevas demandas, nuevas soluciones

Por otra parte, las aplicaciones de realidad aumentada (AR) han encontrado rápidamente su lugar en las tiendas. Las experiencias de probarnos varias prendas o de utilizar un plano para comprobar cómo queda un mueble en nuestro salón se pueden hacer hoy con tecnologías de AR. En este sentido, Zara ha desarrollado espejos inteligentes con identificación por radiofrecuencia, que recomendarán otros artículos para comprar basados en lo que se está probando el cliente. Ikea por su parte cuenta con una aplicación para diseñar y decorar un espacio con sus muebles. Grandes marcas de cosmética como L’Oreal o Sephora ofrecen a sus compradores aplicaciones para probar sus productos mediante AR antes de la compra.

Una revolución en marcha: la gestión de la tienda

La tecnología para el manejo de inventarios y puntos de venta es el área donde se ven hoy en día cambios muy significativos. La gestión del inventario mediante etiquetas RFID permite mantener información en tiempo real de la salida de mercancía, ajustando así las existencias disponibles. Zara, H&M o Uniqlo han sido pioneras en el despliegue de RFID para su inventario. Entre las ventajas del sistema destacan el ahorro del tiempo del personal en la reposición y orden de la mercancía, así como la reducción de la necesidad de espacio en almacén gracias al mejor control del stock.

Los robots aparecerán también en las tiendas: sus cámaras y escáneres ayudarán en la reposición de mercancías, vigilando la ubicación adecuada de cada producto y si su precio o etiqueta son correctos.

Fuente: Inditex

La experiencia digital del consumidor es hoy un factor decisivo a la hora de gestionar el momento y el lugar en que hará sus compras. Las tiendas son conscientes de esta situación, por lo que tratarán de incorporar rápidamente las tecnologías que les ayuden a crear una mejor experiencia de venta para sus clientes, con más inteligencia y movilidad.