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Avalancha de datos: IoT inundará las redes y los centros de datos

Los datos generados por los dispositivos IoT serán un desafío que deberán gestionar las redes de telecomunicaciones y los data centers.

Los dispositivos conectados crecen a nuestro alrededor, y sabemos que su ritmo de crecimiento se acelerará en los próximos años. Aparatos inteligentes como móviles y tablets, a los que ahora se suman además drones, sensores, coches conectados o robots, generarán un mar de datos que se conectará a las redes para llevar y traer dicha información.

El concepto de personas conectadas evoluciona hacia el de dispositivos conectados: en 2022, estos últimos representarán el 51% de las conexiones según Cisco (ver gráfico).

El nuevo tráfico de datos: M2M

El tráfico de esos datos requiere baja latencia y centros de datos con diferentes funciones (edge computing, centros de datos especializados) para que la información circule de ida y vuelta en forma fluida. El Internet de las Cosas generará en las redes un nuevo tráfico muy intenso: la corriente de los datos que viajarán desde dispositivos M2M o sensores hacia los centros de datos para su proceso y análisis. Parte de esos datos retornarán a los dispositivos que los originaron, creando un flujo de información de ida y vuelta en las redes.

Fuente: Cisco

Un ejemplo de la cantidad masiva de datos para procesar será el despliegue de coches autónomos: para 2025, los estudios hablan de 100 millones de coches conectados en el mundo, que generarán un tráfico de 10 exabytes por mes (datos del Automotive Edge Computing Consortium). Los coches conectados representan al sector que crecerá con más rapidez en los próximos años.

Fuente: Cisco

La masa de datos generada por los dispositivos tendrá que ser absorbida por los centros de datos, desde aquellos en los que realice el análisis en tiempo real para edge computing hasta los CPD en donde la información se almacenará y analizará en profundidad. Los datos enriquecidos con este análisis se podrán enviar de vuelta a las aplicaciones y algoritmos que trabajan en el edge para perfeccionar sus resultados.

El crecimiento del tráfico M2M se produce con mayor rapidez que el crecimiento del número de conexiones. En 2017 era cercano a los 4 exabytes/mes, y se prevé que en 2022 alcance los 25 exabytes/mes. Este aumento se debe al despliegue de aplicaciones que utilizan vídeo en las conexiones M2M, así como al uso de aplicaciones relacionadas con sistemas de navegación de vehículos o aquellas relacionadas con la medicina.

Más allá del IoT, la Inteligencia Artificial también crece

Están apareciendo además un sinfín de nuevas aplicaciones del IoT relacionadas con la inteligencia artificial (IA) en campos tan variados como:

  • La seguridad ciudadana: análisis de áreas donde se producen más incidentes violentos y monitorización de redes sociales para prevención de ataques terroristas.
  • Los recursos humanos, con robots que buscan candidatos en sitios web y son capaces de realizar 1.500 entrevistas en una sola jornada.
  • La agricultura, con robots para operar la maquinaria y sensores o drones para predecir datos de niveles de agua, las cosechas o la acidez del suelo.
  • Los bancos, para analizar transacciones en tiempo real, identificar hábitos de gastos y dar alertas a los usuarios sobre sus cuentas.

Como mencionábamos, la próxima ola en el aumento de tráfico de internet tendrá su origen en dispositivos o máquinas y no en personas. Los centros de datos especializados y los de edge computing tendrán un papel fundamental a la hora de gestionar y ordenar este tráfico para que fluya sin inconvenientes.